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21 oct. 2012

Si tan solo hubieras nacido en México o Argentina...



Son  pocos frecuentes las sorpresas que uno recuerda nítidamente en  la vida. Una de ellas fue  cuando me asignaron  realizar un trabajo de investigación  sobre literatura hondureña, nos tocó invitar a doña Helen Umaña, el universitario hondureño  que no conozca  a doña Helen esta jodido. Pero se justifica un poco por la falta de lectura  y mala promoción cultural que le dan a los artistas hondureños de todos los ramos.
La otra sorpresa fue cuando me di cuenta quién era Arnol Rivera.

El proyecto era en grupo, a cada  uno le tocaba  gestionar la conferencia de un escritor  y se me ocurrió proponer  la invitación de doña Helen Umaña, mis compañeros  de equipo  entre ellos Arnol,  recibieron  la idea  con ciertas dudas, pues doña Helen  es una  intelectual de renombre internacional, en ese entonces trabajaba  en la UNAH. Ya la había conocido unos años antes, cuando quise pasarme a estudiar a la Universidad Autónoma. Quedé sorprendido, es una mujer hermosa en toda la dimensión de la palabra. Elegantemente sencilla, escondiendo prepotencias  y aires intelectuales. Cedió sus manos a las mías con un saludo sincero y honesto. No lo podía creer, tenía frente a mí  esa hermosa señora  que años atrás en la biblioteca de la Escuela Normal Mixta  del Literal Atlántico en Tela, la descubrí  en libros  sobre crítica literaria, la mujer que ha recogido todas las penas, sueños, ideales, desgracias, pasiones y bellezas del universo literario hondureño.
Esa humildad y sencillez es lo que me llevo  a pensar en la posibilidad de invitar a la escritora a Ceiba.
Por lo único que ella no hubiera podido era al temor nuestro de algún viaje que pudiera realizar en al momento del evento cultural. Al final doña Helen Umaña fue la sensación en Ceiba, entre académicos de la pedagógica y compañeros.

Haber conocido  al compañero Arnol Rivera,  fue  sorpresivo, saber quién era en realidad   en una de esas gestiones para llevar a doña  Helen y en medio  del tráfico  san pedrano  me dio  a entender quién era.
—¿Te acuerdas de aquella canción, Paco el hulero?—Si claro que si, le respondí.

—Y de la otra,  no sé si la escuchaste,  “aquí está tu pedacito” –Si hombre esa rola sonó bastante  en Honduras. Agregué  ya un poco impaciente.

—bueno, yo fui  el vocalista de ese grupo  que se llamó Bakkan.
No lo podía  creer  al momento, pensé  que estaba bromeando.

—Pero si yo pensaba que ese era un grupo  argentino. —le dije con sorpresa.

—Eso pasa cuando los hondureños siempre  creen  que lo bueno es extranjero. —criticó.

Y con esas palabras me dio una lección sin necesidad y vergonzante. Fui a buscar esas canciones a YouTube, todavía un poco escéptico. Era cierto –es el vocalista de Bakkan—pensé. Escuché de nuevo  esas canciones: “Paco el hulero” y “Tu pedacito”, “Corrido a Honduras” y “Amor de maquilador”   y mi adolescencia volvió de nuevo.

El ingenio hondureño abunda  en las plazas, en la calle, en el parque y dentro  de  esa canción “Tu pedacito”, no  tan sublinalmente y sin prestarse  mucho  al sentido común hay ingenio y arte.
Una canción para algunos vulgar  pero siempre la vi como parte  de realidades y experiencias de la vida cotidiana sobre todo en el tabú de  la sexualidad.
El ritmo pegajoso  con un rock suave,  y original. Bakan nos deja a la cultura musical un legado que permanece.
Hoy es 21 de octubre y mis alumnos celebraran esta semana, por supuesto que las canciones  de bakan  son para un público adulto. Pero  hay otros  artistas  hondureños como Polache, Guillermo Anderson, Mario de Mezapa, Café Guancasco, Karla Lara y muchos otros que a partir del 2000 se han ganado un espacio en nuestros corazones.
Maestros hondureños no desviemos esta fecha, hagamos murales con la leyenda: “ 21 de octubre Día del Artista Nacional” y enseñemos  canciones de ellos, sus fotografías  y poemas como “La Casa de la Justica”  de Roberto Sosa. Mis alumnos ensayan conforme a la interpretación de Karla Lara,  tan maravilloso poema. Promovamos la cultura artística  en nuestras aulas, en nuestras acciones esta dar a conocer el legado de estas personas.

Las razones son obvias para pensar que si Arnol Rivera, hubiera nacido en Mexico o Argentina fuera reconocido, quizá tuviera un contrato permanente  con Televisa y en Argentina anduviera  junto a Miranda o estuviera  con Gustavo Cerati solidarizándose con el estado de coma que padece.
No es que este mal en Honduras, acaba de terminar la Universidad graduándose  de Licenciado en español con especialidad en Literatura. Es empresario, administra una institución privada educativa,  casa, carro. Está bien y poco a poco estará saliendo de la clase  media, sin perder las convicciones políticas, porque es un resistente a morir.

Estoy seguro que Arnol  Rivera escucha con nostalgias un futuro entrañable y mejor en el mundo musical.
Pero tal vez en este momento, en algún mundo paralelo, en otro universo, en otra tierra Emilio Estefan esté produciendo sus últimos éxitos.

                                                       Escrito por Josué Edmundo Polanco.


Algunas canciones de Bakkan 





1 comentario:

  1. MI pregunta es donde estan esos artistas hoy, tanto talento!!

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